Esta tarde de domingo salí a dar un paseo a los alrededores de mi casa, y a pesar de que la curva de contagios por COVID-19 se acelera en Bogotá, con 27.927 casos positivos y 572 personas fallecidas al momento de escribir estas líneas, me sorprendió la cantidad de gente que se encontraba en la calle, y aunque no hay datos oficiales, me bastó caminar algunas cuadras para darme cuenta de que la dinámica urbana cambió con respecto a los primeros días de la cuarentena.

Los parques estaban llenos de familias que disfrutaban del día soleado, gente paseando a sus mascotas, otras montando en bicicleta, y los comercios y centros comerciales contaban con largas filas de gente que esperaba ingresar; diez, 20 y hasta más personas en el caso de los centros comerciales, a dos metros de distancia, unas de otras, con su tapabocas, bolsa debajo del brazo y muchas de ellas revisando su celular para matar la espera.

La curiosidad me llevó a hacer la fila de ingreso al Centro Comercial, definitivamente quería seguir experimentando un poco más de la “nueva normalidad” que estaba viviendo este día.  Al cabo de un rato pude ingresar al inusualmente espacioso centro comercial, después de pasar por el control de temperatura, limpieza de zapatos en un tapete desinfectante y alcohol en las manos.

Algunos locales